Los ganadores del concurso para proyectos y visiones se anunciaron en Marruecos

Los ganadores de los segundos Premios Holcim de Construcción Sostenible de la región de África y Oriente Medio fueron anunciados en una ceremonia celebrada en Marruecos. El premio en metálico de 270.000 USD americanos se concedió a once proyectos de la región que ofrecen soluciones innovadoras para viviendas sociales, eficiencia energética, y la revitalización de comunidades y recursos hídricos.

Gold Award para un proyecto de rehabilitación y desarrollo urbano en Fez (Marruecos)

Autores:Aziza Chaouni, arquitecto, Extramuro LLP, Fez, Maroc y Takako Tajima, urbanista, Los Ángeles, Estados Unidos

Proyecto de saneamiento y desarrollo urbano en un barrio del río en Fez

Un proyecto de saneamiento y desarrollo urbano en un barrio del río en Fez, Marruecos, ganó el primer premio de 100.000 dólares y el trofeo de los Premios Holcim de Oro 2008 para un combinado sociocultural y económico global con la iniciativa central de saneamiento ambiental. El paisajismo diseñado por el arquitecto marroquí Aziza Chaouni y urbanista japonés Takako Tajima, que vive en los Estados Unidos incluye la mejora de la calidad del agua, el saneamiento de los sitios contaminados, la creación de espacios abiertos y la mejora de los recursos existentes para el desarrollo económico.

Silver Award para el proyecto “La escuela y el hogar de huérfanos en Uganda”
Autor: Koji Tsutsui

La escuela y el hogar de huérfanos en Uganda

El Premio Holcim de plata fue otorgado a las nuevas viviendas de bajo coste Mukwano en Rakai, Uganda, creado por el arquitecto japonés Koji Tsutsui. El objetivo del proyecto es proporcionar a los niños los conocimientos básicos de la construcción y una oportunidad de trabajo para su futuro, desarrollar un impacto social y proporcionar una comunidad para los niños que son huérfanos debido al VIH / SIDA.

Bronze Award para el “Lighthouse” en los Emiratos Árabes Unidos
Autor: Shaun Killa, arquitecto, Atkins PLC, Dubai, Emiratos Árabes Unidos

Lighthouse

La Torre Faro de Dubai -, Emiratos Árabes Unidos, fue elogiado por demostrar de manera convincente que los edificios altos también tienen un importante potencial de ser diseñados y construidos para cumplir con los objetivos de sostenibilidad.

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El sistema “De la cuna a la cuna”, utilizado ya en edificios, muebles o ropa, propone una nueva revolución industrial basada en la naturaleza. Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA.

¿Qué tienen en común Ford, Nike, Basf, Google, el Ayuntamiento de Chicago o la inmobiliaria española Hábitat? Que todos ellos cuentan con edificios al estilo “Cradle to Cradle” (“De la cuna a la cuna”). Su diseño se basa en la naturaleza, con un ciclo de vida que aprovecha los residuos como nueva materia prima, y evita la utilización de sistemas y energías contaminantes para su producción y mantenimiento.

El planeta necesita una nueva revolución industrial en armonía con la naturaleza. Es lo que propugnan el arquitecto estadounidense William McDonough y el químico alemán Michael Braungart con su sistema “De la cuna a la cuna”. Esta curiosa terminología sirve a sus responsables para afirmar que el actual progreso de la humanidad se basa en un diseño equivocado, un “Cradle to Grave” (“De la cuna a la tumba”) en el que la naturaleza es considerada erróneamente una fuente inagotable y en el que sus recursos acaban destruidos y convertidos en basura inutilizable.

En este sentido, recuerdan, no hay más que ver el cada vez mayor volumen de residuos generados, o conceptos como el de la huella ecológica, que reafirman la insostenibilidad del actual desarrollo humano. Frente a ello, McDonough y Braungart defienden no sólo respetar la naturaleza, sino inspirarse en ella y en su ciclo de vida. A modo de analogía, utilizan un cerezo: sus flores, al caer al suelo, sirven de alimento a otros seres vivos, y produce oxígeno, atrapa CO2, transpira agua y es bonito.

De esta forma, los residuos dejan de ser basura, convirtiéndose en un producto totalmente aprovechable. Ahora bien, distinguen entre “supra-reciclaje”, que da lugar a materiales más valiosos, e “infra-reciclaje”, en el que los materiales van perdiendo calidad.

Por ello, a las clásicas tres erres del ecologismo (reducir, reutilizar y reciclar), añaden una cuarta, la “regulación”. Así, subrayan que el sistema actual de reciclaje es en realidad un “infra-reciclaje” que sólo consigue ralentizar el ciclo destructivo, una manera de degradar las materias primas hasta que se vuelven inútiles, e incluso un proceso que puede producir residuos tóxicos extra. Por ejemplo, al mezclar diferentes tipos de plásticos se produce otro material de menor calidad; de igual manera, el reciclaje de papel, además de producir toxinas, consigue un producto cada vez peor, hasta que ya no puede aprovecharse.

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Aprender de la naturaleza, no sólo sobre la naturaleza, nos ayudaría a encontrar soluciones para muchos de nuestros problemas energéticos, manifiesta Janine Benyus.

“Los organismos han hecho todo lo que nosotros los humanos queremos hacer pero sin consumir combustibles fósiles con voracidad, contaminar el planeta o hipotecar su futuro”, señala Janine Benyus, pionera de la biomímesis, un área de la investigación y desarrollo que crece rápidamente. La biomímesis estudia las mejores ideas de la naturaleza e imita estos diseños y procesos para resolver los problemas humanos. Algunos piensan que podría ayudar a solucionar los problemas energéticos mundiales, reducir el derroche y promover la sostenibilidad.

Al aprender de la naturaleza, y no sólo sobre la naturaleza, el hombre puede vivir de modo sostenible en este planeta, dice Janine. Explica que la biomímesis está empezando a tener un impacto significativo en ámbitos como la medicina, la defensa y la construcción de edificios, y tiene enorme potencial en la búsqueda de energías sostenibles.

Ya hay numerosos ejemplos comprobados de tecnología energética inspirada en la naturaleza: las celdas solares que imitan a las hojas y el proceso de fotosíntesis; los sistemas que aprovechan la energía de las olas inspirados en las algas y el atún; se está trabajando en baterías que emulan la capacidad de la anguila eléctrica de producir 600 voltios instantáneamente; y la optimización de turbinas eólicas inspirada en los bordes festoneados de las aletas de la ballena jorobada.

Puesto que los edificios producen cerca del 48% de las emisiones globales de dióxido de carbono, se está prestando especial atención al diseño de edificios que usan la energía eficientemente. Uno de los ejemplos más destacados es el edificio Eastgate, un centro comercial y de negocios en Harare, la capital de Zimbabwe. No tiene aire acondicionado ni calefacción, únicamente canales de ventilación que imitan los montículos de las termitas. Las termitas mantienen la temperatura en el interior de sus nidos a 31ºC, día y noche, mientras que la temperatura exterior varía entre 3ºC y 42ºC. El edificio Eastgate usa 90% menos energía que un edificio convencional de su tamaño.

Una universidad británica está escaneando digitalmente varios montículos de termitas para graficar su arquitectura tridimensional con una precisión microscópica. Un modelo por computadora ayudará a entender de qué manera los túneles y conductos de aire de las termitas intercambian los gases, mantienen la temperatura y regulan la humedad. Esta investigación podría influir en el futuro diseño de los edificios autorregulados.

“Estamos presenciando un cambio en nuestra relación con el mundo natural, en la que nosotros somos ahora los estudiantes y el organismo es el profesor. Antes, si una especie nos era útil la cosechábamos o la domesticábamos. Ahora estamos usando a la naturaleza como inspiración para la innovación”, manifiesta Janine. La emulación de los procesos naturales está cambiando la forma en que diseñamos nuestras propias tecnologías y sistemas. Los ecosistemas se pueden ver como ‘economías sostenibles’ por la forma en que manejan funciones críticas como la generación de energía y el tratamiento de residuos.

Los ingenieros de Mercedes-Benz y DaimlerChrysler Research se unieron para producir el primer auto concepto biónico que es 40% más liviano que los automóviles comparables, rinde más de 100 kilómetros por galón, reduce algunos contaminantes en 80% y tiene capacidad para cuatro personas. Su inspiración fue el pez caja, que a pesar de su forma cúbica, es muy aerodinámico y estable. Los biólogos ayudaron a los ingenieros a emular la estructura anatómica del pez para diseñar la carrocería ligera pero resistente del auto.

Biólogos vegetales e ingenieros se están concentrando en las hojas para procurar hacer celdas solares más pequeñas y ubicuas. Una hoja tiene decenas de miles de pequeñísimos centros de reacción fotosintética que operan al 93% de eficiencia cuántica, capturando la energía silenciosamente con el agua, la luz solar y sin sustancias químicas tóxicas. La imitación de estas baterías solares a escala molecular podría usarse un día para separar el agua en hidrógeno y oxígeno que no contaminan al ser quemados. Muchas empresas han comercializado celdas solares sensibilizadas con colorantes que imitan la fotosíntesis para maximizar la captura de luz en niveles bajos de luz y reducir el costo de convertir la luz solar en electricidad.

Los investigadores están desarrollando formas de obtener agua sin usar bombas de alto consumo energético. Su trabajo usa como modelo un escarabajo encontrado en el desierto de Namibia que puede captar agua de la neblina. También se han desarrollado aireadores de agua y ventiladores de computadoras que reflejan la forma de los espirales encontrados en la naturaleza, como los caracoles. En algunos casos, los diseños que usan como modelo las formas naturales pueden usar hasta 80% menos energía y reducir el ruido en 75%.

La principal barrera al progreso en la biomímesis, señala Janine, es la ausencia de un puente entre los científicos y la gente que necesita su información, en especial los innovadores industriales. “Lo que se requiere es una interacción mucho mayor entre los biólogos y los ingenieros. Lamentablemente, pocas personas llegan a trabajar en el fértil estuario que forman estos dos hábitats intelectuales.”

“No creo que haya una falta de investigación pero sí pienso que hay falta de acceso a ella; el conocimiento biológico debe estar disponible de forma tal que, por ejemplo, un ingeniero pueda usarlo.” Janine considera que es esencial que los estudiantes de ingeniería tomen un curso de biología y a su vez, que los biólogos necesitan comprender mejor los desafíos del diseño. Los biólogos también podrían esforzarse por describir y promocionar las características extraordinarias de las especies, y compartir su conocimiento, añade.

A Janine también le gustaría ver más inversiones e incentivos para la investigación en biomímesis, sobre todo en las tecnologías probadas. “Tenemos que eliminar los incentivos perversos para los combustibles fósiles y canalizar el dinero a la tecnología sostenible.”

Las visiones de Janine están empezando a convertirse en realidad. En todo el mundo están surgiendo centros de investigación interdisciplinaria que reúnen a los lenguajes de la biología y del diseño. La revolución biomimética está avanzando a medida que la industria está más alerta a los beneficios potenciales de aprender de la naturaleza.

Emular a la naturaleza no sólo es asunto de imitar las formas sino también los procesos de la naturaleza y las estrategias de los ecosistemas, dice Janine, quien tiene un profundo compromiso con la conservación y la sostenibilidad. Y está surgiendo un poderoso mensaje de conservación: “Podemos aprender y beneficiarnos de la sabiduría encarnada en los sistemas de la naturaleza y debemos preservarlos para poder seguir aprendiendo de ellos”.

Este mensaje se traducirá en beneficios para la naturaleza, señala. “En mi opinión, si un innovador obtiene alguna lección o alguna idea derivada de un organismo y crea un producto basado en él, debería haber alguna forma de dar las gracias. Algunos de los réditos deberían regresar a preservar el hábitat del organismo, un nuevo programa que llamamos ‘Innovación para la conservación’. De ese modo la innovación se convierte en un motor para preservar la fuente de las ideas.”

Janine Benyus es cofundadora del Biomimicry Guild and Institute. Es además bióloga y autora.

Fuente: IUCN

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‘Lliri Blau’ está en la ciudad de Massalfassar en Valencia, se trata de un complejo residencial diseñado por el arquitecto Luis de Garrido y, según sus promotores, constituye la primera promoción sostenible y bioclimática de España que incorpora tecnología domótica.

La urbanización consume un 30-40% de lo que consumen edificios convencionales .

“Lliri Blau” está compuesta por 130 viviendas dotadas con todo tipo de servicios y equipamientos. Cuenta con áreas comerciales, oficinas, centros de ocio, una residencia de ancianos y guarderías. El arquitecto Luis de Garrido indica que ha aplicado en la urbanización un proceso de diseño y una estrategia constructiva 100% sostenible, definida en 40 indicadores. Entre otros, el uso de materiales reciclados y reciclables y que han necesitado la menor energía posible para ser obtenidos y han generado la menor cantidad posible de residuos, mano de obra local, materiales naturales, etc. Un detalle curioso de la urbanización es el bioclimatismo, por el diseño arquitectónico, los edificios tienden a calentarse en invierno y a refrescarse en verano sin ningún tipo de sistema mecánico. Para reforzar el comportamiento bioclimático de los edificios se han utilizado muros de carga, cubiertas ajardinadas e invernaderos, entre otros recursos. Se estima que, gracias a todo ello, los edificios consumen alrededor de un 30 – 40% de lo que consumen edificios convencionales de la misma superficie y características.

El complejo residencial cuenta, asimismo, con captadores solares térmicos para el agua caliente sanitaria. Además, todas las viviendas van equipadas con sistemas domóticos que ayudan a conseguir el control del consumo energético.

Si quiere saber más visite la página de la ASOCIACION NACIONAL PARA LA VIVIENDA DEL FUTURO.

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Las actuaciones encaminadas a adecuar edificios de viviendas o las propias viviendas para facilitar la accesibilidad, la sostenibilidad y la seguridad de las mismas podrán contar con ayudas por importe, con carácter general, del 25% del presupuesto necesario, con un importe máximo de 2.280 euros.

Estas ayudas ascenderán a 3.100 euros en el caso de que el titular de la vivienda tenga más de 65 años o sea una persona discapacitada, según publica hoy el BOE.

En el caso de las actuaciones relacionadas con la eficiencia energética, las ayudas se incrementarán un 7%, con un límite de 2.000 euros.

Además, serán subvencionables la instalación de paneles solares que contribuyan total o parcialmente a la producción de agua caliente sanitaria demandada por las viviendas al menos en porcentaje del 50% de la contribución mínima exigible para edificios nuevos.

Más información: LADRILLOS

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Los inmuebles tendrán sistemas de aprovechamiento de recursos naturales.

Los pisos que promueve la Consejería de Vivienda del Principado, dirigida por Laura González (IU), serán viviendas «sostenibles». Cumplen con una serie de medidas que aprovecharán los recursos naturales conviertíendolos en «ecológicos». Así se presentaron ayer, los nuevos bloques que se construirán en Soto del Barco y Blimea.

La empresa pública Vipasa puso en marcha un concurso de ideas para desarrollar las dos obras. Los ganadores del concurso y encargados de redactar los proyectos son los arquitectos Enrique Blanco, Javier García y Alfredo Rodríguez.

Los pisos estarán orientados de tal manera que se aprovechará la mayor cantidad de horas de sol posibles y dispondrán, de ventilación cruzada, así como de placas solares, para calentar el agua que se utilice, entre otros sistemas.

El director de Vivienda, Manuel González Orviz, aseguró que, si bien en otoño entrará en funcionamiento la nueva normativa estatal sobre el desarrollo sostenible en la construcción, en el Principado ya lo están llevando a cabo en las viviendas protegidas. La consejera de Vivienda, Laura González, por su parte destacó la importancia de estos 240 pisos que Vipasa promueve en Soto del Barco y Blimea. «Con ellos se demuestra que Vipasa va por buen camino y, aunque todavía tiene que seguir trabajando, está claro que estas nuevas viviendas nos ayudarán a cumplir el compromiso de poner en marcha 15.000 viviendas en esta legislatura», señaló. Laura González reconoció ayer que, está segura de que se superarán «con creces» las previsiones iniciales. Según las cuentas de los responsables de la Consejería de Vivienda y Bienestar Social, se pondrán en marcha en esta legislatura más de 18.000 viviendas con algún tipo de protección.

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