Allá cerquita del cielo entre los andamios,
sentado como un tropero le está mateando,
igual como si estuviera en medio del campo,
debajo de alguna sombra junto al remanso.
Hablando pocas palabras lo he visto a Vargas,
quedarse así de cuclillas mirando lejos,
cercado entre el hormigón, no encuentra su cielo aquí,
de balde lo está buscando entre tanto gris.
EN LA RADIO SIN QUERER, COMO UN DUENDE EL ACORDEÓN
ESTIRANDO UN CHAMAMÉ, LE ESTREMECE EL CORAZÓN.
SI HASTA LE PARECE ANGÁ, QUE SI SUELTA UN SAPUKAY
LOS PEONES LE HAN DE OIR, EN LA ESTANCIA EL PARAISAL.
Al verlo así me parece que anda tropeando
con su compadre Balanda como hace tanto
Que pena me da mirarlo entre los andamios,
con todo ese cielo adentro como sangrando.
Detrás del vuelo aterido de una paloma,
se achican sus ojos negros mirando lejos,
cercado entre el hormigón, el cielo del albanil,
manchado de arena y cal, se termina allí.
ALGÚN DIA VOLVERÁ, LE GUSTABA SER PEÓN,
NO SE HALLA POR ACÁ, YA HA DE HABER UNA OCASIÓN
MIENTRAS TANTO AL ESCUCHAR, EN LA RADIO UN CHAMAME;
EL REMONTA UN SAPUKAY, ES SU MODO DE VOLVER.
Hoy les regalamos algo muy especial, les sugiero que lean la historia que aparece a continuación, es el mejor regalo para estos NUEVE DÍAS que tenemos por delante de descanso.
Disfruten de la Poesía de Vinicius de Morais – “Un obrero en construcción”
E o Diabo, levando-o a um alto monte, mostrou-lhe num momento de tempo
todos os reinos do mundo. E disse-lhe o Diabo:
– Dar-te-ei todo este poder e a sua glória, porque a mim me foi entregue e dou-o a quem quero; portanto, se tu me adorares, tudo será teu.
E Jesus, respondendo, disse-lhe:
– Vai-te, Satanás; porque está escrito: adorarás o Senhor teu Deus e só a Ele servirás. Lucas, cap. V, vs. 5-8.
Era él quien levantaba casas
donde antes sólo había suelo
Como un pájaro sin alas
el subía con las casas
que le brotaban de la mano.
Pero todo desconocía
de su gran misión
No sabía, por ejemplo,
que la casa de un hombre es un templo,
un templo sin religión.
Como tampoco sabía
que la casa que él hacía,
siendo su libertad,
era su esclavitud.
De hecho, cómo podía
un obrero en construcción
comprender que un ladrillo
valía más que un pan?
Ladrillos él apilaba
con pan, cemento y escuadría.
En cuanto al pan, el comía.
Pero si fuera comer ladrillo!
Y así el operario iba,
con sudor y con cemento,
irguiendo una casa aquí;
delante un apartamento;
allá una iglesia, en frente
un cuartel y una prisión;
prisión que sufriría
si no fuera eventualmente
un obrero en construcción
Pero él desconocía
ese hecho extraordinario:
que el obrero hace la cosa
y la cosa hace al obrero.
De forma que, cierto día,
en la mesa, al cortar el pan,
el obrero fue tomado
por una súbita emoción
al constatar asombrado
que todo en aquella mesa
-botella, plato, cuchillón-
era él quien los hacía!!
Él, un humilde obrero,
obrero en construcción.
Miró alrededor: artesa,
banco, catre, calderón,
cristal, pared, ventana,
casa, ciudad, nación!
Todo, todo lo que existía
era él quien lo hacía!
Él, un humilde obrero,
un obrero que sabía
ejercer la profesión.
Ah! Hombres de pensamiento,
no sabréis nunca cuánto
aquél humilde obrero
supo en aquél momento!
En aquella casa vacía
que él mismo levantara,
un mundo nuevo nacía
del que siquiera sospechaba.
El obrero emocionado
miró su propia mano,
su ruda mano de obrero,
de obrero en construcción.
Y mirando bien para ella
tuvo un segundo la impresión
de que no había en el mundo
cosa que fuese más bella.
Fue dentro de la comprensión
de ese instante solitario
que,. como su construcción,
creció también el obrero.
Creció en ancho y profundo,
en alto y en corazón.
Y como todo lo que crece,
el no creció en vano.
Pues más allá de lo que sabía
-ejercer la profesión-
el operario adquirió
una nueva dimensión:
la dimensión de la poesía
Y un hecho se vio
que a todos sorprendía:
lo que el obrero decía
otro obrero escuchaba.
E fue así que el operario
del edificio en construcción
que siempre decía si
comenzó a decir NO.
Y aprendió a notar cosas
a las que no daba atención;
notó que su marmita
era el plato del patrón,
que su cerveza negra
era el güisqui del patrón
que la casucha donde vivía
era la mansión del patrón,
que sus pies andarines
eran las ruedas del patrón
que la dureza de su día
era la noche del patrón,
que su inmensa fatiga
era amiga del patrón.
Y el obrero dice NO!
y el obrero se hizo fuerte
en su resolución.
Como era de esperar
las bocas de la delegación
comenzaron a decir cosas
a los oídos del patrón.
Pero el patrón no quería
ninguna preocupación.
“Convénzanlo de lo contrario”
dice él sobre el obrero.
Y al decir eso, sonreía.
Al día siguiente, el obrero
al salir de la construcción
se vio de repente cercado
por dos hombres de la delegación.
Y sufrió, por destino,
su primera agresión.
Tenía el rostro escupido,
tuvo su brazo roto
pero cuando fue preguntado
el obrero dijo: NO!
En vano sufrió el obrero
su primera agresión.
Muchas otras siguieron,
muchas otras seguirán.
Sin embargo, por imprescindible
al edificio en construcción,
su trabajo proseguía
y todo su sufrimiento
se mezclaba al cemento
de la construcción que crecía.
Sintiendo que la violencia
no doblegaría al obrero,
un día intentó el patrón
doblegarlo de varios modos.
De suerte que lo fue llevando
a lo alto de la construcción
y en un momento de tiempo
le mostró toda la región.
Y apuntándola, al obrero
le hizo esta declaración.
“Te daré todo este poder
y su satisfacción
porque a mi me fue entregado
y se lo doy a quien lo desee.
Te doy tiempo de ocio,
te doy tiempo para la mujer.
Por tanto, todo lo que ves
será tuyo si lo adoraras.
Y aún más, si abandonas
lo que te hace decir NO!”
Dijo y clavó los ojos en el obrero
que miraba y reflexionaba-
Pero lo que el obrero veía
nunca el patrón lo vería.
El obrero veía las casas,
y dentro las estructuras
veía cosas, objetos,
productos y manufacturas.
Veía todo lo que creaba
el lucro al patrón.
Y en cada cosa que veía
misteriosamente estaba
la marca de su mano.
Y el obrero dijo NO!
“Locura- dijo el patrón-
no ves lo que yo te doy?”
“Mentira- dijo el obrero-
No me puedes dar lo que es mio!”
Y un grande silencio se hizo
dentro de su corazón.
Un silencio de martirios,
un silencio de prisión,
un silencio del pueblo
un silencio con pavor
con el medio en soledad
Un silencio de torturas
y gritos de maldición
un silencio de fracturas
arrastrándose en el suelo.
Y el obrero escuchó la voz
de todos sus hermanos
Sus hermanos que murieron
por otros que vivirán.
Una esperanza sincera
creció dentro de su corazón
y dentro de la tarde mansa
haciéndose grande la razón
de un hombre pobre y olvidado.
Razón, sin embargo, que hizo
de un obrero construido
un obrero en construcción.
Con motivo de la finalización del mes de agosto, su coincidencia con fin de semana y el incremento de desplazamientos en automóvil por este motivo, la Dirección General de Tráfico pone en marcha un dispositivo para dar cobertura de seguridad y fluidez a los 4,3 millones de desplazamientos que se producirán entre las 15 horas del viernes 31 de agosto y las 24 horas del domingo 2 de septiembre, una cantidad similar a la que se realiza cualquier fin de semana de verano. Durante este periodo coincidirán los desplazamientos de aquellos que terminan sus vacaciones y los habituales de los fines de semana.
Hoy en ConstruOcio tenemos a Enrique Alvarez y su Charanga Latina
Ganadores del Gran Premio y del Premio de la Popularidad en el Concurso Adolfo Guzmán 2002 y dedicados a la interpretación de la música popular bailable asumiendo con gran acierto la Salsa como género musical, Enrique Alvarez y su Charanga Latina conforman una agrupación cubana que ha alcanzado gran popularidad gracias al talento de sus integrantes.
Nieto, hijo, hermano y padre de notables músicos, el maestro Enrique Alvarez, director y fundador de la orquesta Charanga Latina, es graduado de viola en la Escuela Nacional de Arte de Ciudad de La Habana. En su amplia y fructífera trayectoria profesional ha sido primer violín de las más afamadas agrupaciones, entre ellas la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.
Motivado por la búsqueda de sonoridades propias dentro de la música popular cubana, Enrique Alvarez creó en Mayo de 1992 su Charanga Latina, dotada con los instrumentos típicos de una agrupación charanguera.
Enrique Alvarez ha mostrado su virtuosismo en importantes plazas artísticas de Africa, Medio Oriente, Europa, Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
Junto a los inmortales intérpretes cubanos Barbarito Diez y Tito Gómez, ha realizado exitosas giras artísticas, destacándose las realizadas a la República Dominicana, Colombia, México y Venezuela, la nación donde más ha actuado fuera de la mayor de las Antillas.
Destacados músicos populares han compartido el escenario con Enrique Alvarez, entre los que se encuentran los consagrados: Wilfrido Vargas, Alfredo la Fé, Enrique “Culebra” Iriarte, Oscar D Léon, Federico Brito, Papo Luca, Argenta Carrullo y Andy Montañés.
Charanga Latina está integrada por 8 jóvenes talentos, quienes además de la gracia natural de los músicos cubanos, derrochan profesionalismo. El sonido particular del maestro Enrique Alvarez y su Charanga Latina, ha conquistado un espacio singular entre los amantes del ritmo más bailado en estos tiempos.
El repertorio de esta popular agrupación está conformado por boleros, cha cha chás, cumbias, ballenatos, merengues, sones y mambos. Justo con esa variedad grabaron el CD ” Para mi Santo”, el cual fue lanzado durante el Festival de Salsa celebrado en Nueva York, contando con la aceptación de la prensa especializada, la cual tuvo elogios para la sonoridad y los arreglos que brindan estos jóvenes que bajo la dirección de Enrique Alvarez responden al nombre de Charanga Latina.
Comenzamos esta nueva andadura en nuestra categoría ConstruOcio con una canción de Chico Buarque , titulada “Construcción”. Abajo les dejamos la traducción que, en 1973, hizo Daniel Viglietti al castellano.
Esperamos que la disfruten.
Amó aquella vez como si fuese última,
besó a su mujer como si fuese última,
y a cada hijo suyo cual si fuese el único,
y atravesó la calle con su paso tímido.
Subió a la construcción como si fuese máquina,
alzó en el balcón cuatro paredes sólidas,
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico,
sus ojos embotados de cemento y lágrima.
Sentóse a descansar como si fuese sábado,
comió su pobre arroz como si fuese un príncipe,
bebió y sollozó como si fuese un náufrago,
danzó y se rió como si oyese música
y tropezó en el cielo con su paso alcohólico.
Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro,
y terminó en el suelo como un bulto fláccido,
y agonizó en el medio del paseo público.
Murió a contramano entorpeciendo el tránsito.
Amó aquella vez como si fuese el último,
besó a su mujer como si fuese única,
y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo,
y atravesó la calle con su paso alcohólico.
Subió a la construcción como si fuese sólida,
alzó en el balcón cuatro paredes mágicas,
ladrillo con ladrillo en un diseño lógico,
sus ojos embotados de cemento y tránsito.
Sentóse a descansar como si fuese un príncipe,
comió su pobre arroz como si fuese el máximo,
bebió y sollozó como si fuese máquina,
danzó y se rió como si fuese el próximo
y tropezó en el cielo cual si oyese música.
Y flotó por el aire cual si fuese sábado,
y terminó en el suelo como un bulto tímido,
agonizó en el medio del paseo náufrago.
Murió a contramano entorpeciendo el público.
Amó aquella vez como si fuese máquina,
besó a su mujer como si fuese lógico,
alzó en el balcón cuatro paredes fláccidas,
Sentóse a descansar como si fuese un pájaro,
Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe,
Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico.