Teresa Parodi y Antonio Tarrago Ros – El Cielo del Albañil

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Allá cerquita del cielo entre los andamios,
sentado como un tropero le está mateando,
igual como si estuviera en medio del campo,
debajo de alguna sombra junto al remanso.

Hablando pocas palabras lo he visto a Vargas,
quedarse así de cuclillas mirando lejos,
cercado entre el hormigón, no encuentra su cielo aquí,
de balde lo está buscando entre tanto gris.

EN LA RADIO SIN QUERER, COMO UN DUENDE EL ACORDEÓN
ESTIRANDO UN CHAMAMÉ, LE ESTREMECE EL CORAZÓN.
SI HASTA LE PARECE ANGÁ, QUE SI SUELTA UN SAPUKAY
LOS PEONES LE HAN DE OIR, EN LA ESTANCIA EL PARAISAL.

Al verlo así me parece que anda tropeando
con su compadre Balanda como hace tanto
Que pena me da mirarlo entre los andamios,
con todo ese cielo adentro como sangrando.

Detrás del vuelo aterido de una paloma,
se achican sus ojos negros mirando lejos,
cercado entre el hormigón, el cielo del albanil,
manchado de arena y cal, se termina allí.

ALGÚN DIA VOLVERÁ, LE GUSTABA SER PEÓN,
NO SE HALLA POR ACÁ, YA HA DE HABER UNA OCASIÓN
MIENTRAS TANTO AL ESCUCHAR, EN LA RADIO UN CHAMAME;
EL REMONTA UN SAPUKAY, ES SU MODO DE VOLVER.­

Autor / Antonio Tarragó Ros – Teresa Parodi

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La Agencia de la Eficacia Energética de Quebec ha encontrado una forma inteligente de mostrarnos la importancia del ahorro energético.

Han con creado con humor un juego interactivo llamado Energuy.

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Cójale la mano al protagonista y haga clic en cosas que ayuden a ahorrar energía.

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Desde allí, millonarios de todo el mundo despegarán a bordo de una nave espacial, alcanzarán los 90 mil metros de altura, sentirán la ausencia de gravedad y observarán la Tierra desde el espacio. Por ALEJANDRO ROJAS CARDOZO – REDACTOR DE EL TIEMPO

Spaceport America

El futuro de este proyecto, diseñado por las reconocidas firmas Foster and Partners y URS Corporation, está garantizado: aparte de los tiquetes que ya fueron comprados, la empresa creadora de la idea, Virgin Galactic, aseguró que en el momento están registradas 45.000 personas como posibles astronautas.

El toque colombiano

El grupo que diseñó la obra de 9.290 metros cuadrados está conformado por siete personas de diferentes nacionalidades. Entre ellas hay un colombiano; bogotano de familia bumanguesa para más señas.

Raffaele Gavassa, arquitecto de la Universidad de los Andes, viajó hace un poco más de dos años a Europa para tomarse unas vacaciones. Cuando estaba visitando a un amigo en Londres, envió una hoja de vida a Foster and Partners “por si las moscas” y ahora trabaja como especialista en visualización de proyectos para la misma empresa que diseñó el aeropuerto de Beijing y el nuevo estadio de Wembley, entre muchos otros. En la prestigiosa firma trabajan más de 300 arquitectos.

Gavassa salió de la universidad en el 2000, cuando las oportunidades eran contadas para esta profesión. Al ver el lamentable panorama, se dedicó a perfeccionar su técnica en el diseño de imágenes digitales y, siete años después, logró una especie de consagración profesional al ganar este concurso de diseño del puerto espacial con sus seis compañeros.

“Competimos con once proyectos más y para mí fue muy especial -cuenta Gavassa-. Era la primera vez que me ganaba algo en la oficina. Le tengo mucho cariño a este proyecto”.

Negocio con futuro

Para la región, el Spaceport America será una fuente inagotable de ingresos. Según un estudio de la Universidad de Nuevo México, se estima que, en los primeros cinco años de funcionamiento, el puerto espacial generaría alrededor de 2.300 empleos, un impacto económico de 991,45 millones de dólares y ganancias por 296,62 millones.

Los antecedentes muestran que la demanda por esta clase de turismo tiende a subir, a pesar de los elevados costos. Peter Diamandis, empresario de viajes espaciales, ha vendido más de 600 tiquetes a 3.000 dólares cada uno para experimentar la gravedad cero en un vuelo parabólico de 140 minutos, a bordo de un Boeing 727. La firma de Eric Anderson ha llevado a 2.000 clientes a experimentar un vuelo suborbital en un Mig-25 Foxbat por la suma de 19.000 dólares.

Por esto, el multimillonario inglés Richard Branson, cabeza de Virgin Galactic, prevé que su empresa puede llevar al espacio a 3.000 pasajeros en los primeros cinco años.

Fuente: EL TIEMPO.COM

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La Exposición Universal de Shanghái 2010 será la primera Exposición internacional registrada de acuerdo con la categorización en vigor de la Oficina Internacional de Exposiciones y se llevará a cabo en Shanghái, China, del 1 de mayo al 31 de octubre de 2010. El tema de la Exposición será Mejor ciudad, mejor vida y expresa el nuevo estado de Shanghái en el siglo XXI, es decir, el estado de un importante centro económico y cultural.

Los arquitectos daneses Bjarke Ingels Group (BIG) han ganado el concurso para diseñar el Pabellón de Dinamarca para la Expo 2010.

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Había en otro tiempo un pobre albañil en Granada, que guardaba los días de los santos y los festivos -incluyendo a San Lunes-, y el cual, a pesar de toda su devoción, iba cada vez más pobre y a duras penas ganaba el pan para su numerosa familia. Una noche despertó de su primer sueño por un aldabonazo que dieron en su puerta. Abrió, y se encontró con un clérigo alto, delgado y de rostro cadavérico.

-¡Oye, buen amigo! -le dijo el desconocido-. He observado que eres un buen cristiano y que se puede confiar en ti. ¿Quieres hacerme un chapuz esta misma noche?

-Con toda mi alma, reverendo padre, con tal de que se me pague razonablemente.

-Serás bien pagado; pero tienes que dejar que se te venden los ojos.

El albañil no se opuso; por lo cual, después de taparle los ojos, lo llevó el cura por unas estrechas callejuelas y tortuosos callejones, hasta que se detuvieron en el portal de una casa. El cura, haciendo uso de una llave, descorrió la áspera cerradura de una enorme puerta. Luego que entraron, echó los cerrojos y condujo al albañil por un silencioso corredor, y después por un espacioso salón en el interior del edificio. Allí le quitó la venda de los ojos y lo pasó a un patio débilmente alumbrado por una solitaria lámpara. En el centro del mismo había una taza sin agua de una antigua fuente morisca, bajo la cual le ordenó el cura que formase una pequeña bóveda, poniendo a su disposición, para este objeto, ladrillos y mezcla. Trabajó el albañil toda la noche, pero no pudo concluir la obra. Un poco antes de romper el día el cura le puso una moneda de oro en la mano y, vendándole de nuevo los ojos, le condujo otra vez a su casa.

-¿Estás conforme -le dijo- en volver a concluir tu trabajo?

-Con mucho gusto, padre mío, con tal de que se me pague bien.

-Bueno; pues, entonces, mañana a medianoche vendré a buscarte.

Lo hizo así, y se concluyó la obra.

-Ahora -dijo el cura- me vas a ayudar a traer los cuerpos que se han de enterrar en esta bóveda.

Al oír estas palabras se le erizó el cabello al pobre albañil; siguió al cura con paso vacilante hasta una apartada habitación de la casa, esperando ver algún horroroso espectáculo de muerte; pero cobró alientos al ver tres o cuatro orzas grandes arrimadas a un rincón. Estaban llenas -al parecer- de dinero, y con gran trabajo consiguieron entre él y el clérigo sacarlas y ponerlas en su tumba. Entonces se cerró la bóveda, se arregló el pavimento y cuidose que no quedara la menor huella de haberse trabajado allí. El albañil fue vendado de nuevo y sacado fuera por un lugar distinto de aquel por donde había sido introducido anteriormente. Después de haber caminado mucho tiempo por un confuso laberinto de callejas y revueltas, se detuvieron. El cura le entregó dos monedas de oro, diciéndole:

-Espera aquí hasta que oigas las campanas de la Catedral tocar a maitines; si tratas de quitarte la venda de los ojos antes de tiempo te ocurrirá una tremenda desgracia.

Y esto diciendo, se marchó. El albañil esperó fielmente, contentándose con tentar entre sus manos las monedas de oro y con hacerlas sonar una con otra. En cuanto las campanas de la Catedral dieron el toque matinal se descubrió los ojos y se encontró en la ribera del Genil, desde donde se fue a su casa lo más presto que pudo, pasándolo alegremente con su familia por espacio de medio mes con las ganancias de las dos noches de trabajo, y volviendo después a quedar tan pobre como antes.

Continuó trabajando poco y rezando mucho, y guardando los días de los Santos y festivos de año en año, mientras su familia, flaca, desharrapada y consumida de miseria, parecía una horda de gitanos. Hallábase cierta noche sentado en la puerta de su casucho cuando he aquí que se le acerca un rico viejo avariento, muy conocido por ser propietario de numerosas fincas y por sus mezquindades como arrendatario. El acaudalado propietario quedose mirando fijamente a nuestro alarife por un breve rato y, frunciendo el entrecejo, le dijo:

-Me han asegurado, amigo, que te abruma la pobreza.

-No hay por qué negarlo, señor, pues bien claro se trasluce.

-Creo, entonces, que te convendrá hacerme un chapucillo, y que me trabajarás barato.

-Más barato, mi amo, que cualquier albañil de Granada.

-Pues eso es lo que yo deseo; poseo una casucha vieja que se está cayendo, y que más me cuesta que me renta, pues a cada momento tengo que repararla, y luego nadie quiere vivirla; por lo cual me propongo remendarla del modo más económico y lo meramente preciso para que no se venga abajo.

Llevó, en efecto, al albañil a un caserón viejo y solitario que parecía iba a derrumbarse. Después de atravesar varios salones y habitaciones desiertas, entró nuestro albañil en un patio interior, donde vio una vieja fuente morisca, en cuyo sitio detúvose un momento, pues le vino a la memoria un como recuerdo vago del mismo.

-Perdone usted, señor. ¿Quién habitó esta casa antiguamente?

-¡Malos diablos se lo lleven! -contestó el propietario-. Un viejo y miserable clerizonte, que no se cuidaba de nadie más qué de sí mismo. Se decía que era inmensamente rico, y, no teniendo parientes, se creyó que dejaría toda su fortuna a la Iglesia. Murió de repente, y los curas y frailes vinieron en masa a tomar posesión de sus riquezas, pero no encontraron más que unos cuantos ducados en una bolsa de cuero. Desde su fallecimiento me ha cabido la suerte más mala del mundo, pues el viejo continúa habitando mi casa sin pagar renta, y no hay medio de aplicarle la ley a un difunto. La gente afirma que se oyen todas las noches sonidos de monedas en el cuarto donde dormía el viejo clérigo, como si estuviera contando su dinero, y, algunas veces, gemidos y lamentos por el patio. Sean verdad o mentira estas habladurías, lo cierto es que ha tomado mala fama mi casa, y que no hay nadie que quiera vivirla.

-Entonces -dijo el albañil resueltamente- déjeme usted vivir en su casa hasta que se presente algún inquilino mejor, y yo me comprometo a repararla y a calmar al conturbado espíritu que la inquieta. Soy buen cristiano y pobre; y no me da miedo del mismo diablo en persona, aunque se me presentara en la forma de un saco relleno de oro.

La oferta del honrado albañil fue aceptada alegremente; se trasladó con su familia a la casa y cumplió todos sus compromisos. Poco a poco la volvió a su antiguo estado, y no se oyó más de noche el sonido del oro en el cuarto del cura difunto; pero principió a oírse de día en el bolsillo del albañil vivo. En una palabra: que se enriqueció rápidamente, con gran admiración de todos sus vecinos, llegando a ser uno de los hombres más poderosos de Granada; que dio grandes sumas a la Iglesia, sin duda para tranquilizar su conciencia, y que nunca reveló a su hijo y heredero el secreto de la bóveda hasta que estuvo en su lecho de muerte.

Fuente: Cuentos de la Alhambra – Washington Irving

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“El barro, las manos, la casa”, producida en El Bolsón y realizada por Jorge Belanko y Gustavo Marangoni, se presentará hoy viernes 7 en Sao Luis (Brasil), en el marco del VII Seminário Ibero-Americano de Construção com Terra y del II Congresso de Arquitetura e Construção com Terra no Brasil. Una original propuesta, documentada en un valioso film.

“El barro, las manos, la casa” es un documental didáctico que está destinado a la capacitación en técnicas de construcción natural mediante los contenidos y la explicación de Jorge Belanko.

Belanko es un “constructor natural” y se inició en el oficio de la construcción a los 12 años acompañando a su padre. Hace varios años comenzó a investigar y a experimentar con materiales y técnicas naturales y hoy lleva realizadas varias obras de este tipo en la Comarca Andina. Es docente, capacitador y realiza talleres en diferentes localidades patagónicas. Es además titular del curso anual en construcción natural del Cea Nº 3 de El Bolsón.

El documental fue presentado a través de Coopetel de El Bolsón a un concurso organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación. En total se presentaron 600 proyectos y este fue elegido junto con otros 60 y logró un subsidio para su realización.

Este trabajo se estrenó en noviembre del año pasado pero comenzó en el otoño del 2006. Se filmaron aproximadamente 60 horas, casi todas la Comarca Andina pero hay también imágenes de Jujuy, Santa Fe y Corrientes. Además, se filmó el curso anual de Construcción Natural del Cea Nª 3 (Ex Emeta) y diferentes obras construidas por Belanko.

Entre otras cosas, el documental propone el uso de materiales naturales para la construcción. Según una de las hipótesis que se plantean, durante los últimos 10.000 años la humanidad ha utilizado los materiales naturales que tiene a su alcance -principalmente la tierra- para construir sus viviendas y sólo en los últimos 100 años reemplazó estas materias primas por sustitutos industrializados. “La publicidad y los prejuicios modernos nos hicieron creer que solamente una casa de cemento es duradera pero esa publicidad no habla de lo insanas que pueden resultar unas paredes que no absorben la humedad y que térmicamente son ineficientes ni habla sobre el impacto ambiental” que producen la fabricación y comercialización de los materiales “modernos”, dice el anuncio. Si bien a partir de un lenguaje y una estética cinematográfica El barro, las manos, la casa se propone capacitar al espectador en las diferentes técnicas de construcción y tratamiento de los materiales, no deja de lado la sensación de “estar viendo una película” porque, además de enseñar, apela a las emociones de los espectadores.

Ampliar información: Noticias de Bariloche

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Diseñadores de N55 en Copenhague, Dinamarca, han desarrollado una casa que es capaz de caminar y cambiar de locación, la “Walking House“,

La vivienda dispone de 6 extremidades con las que se puede desplazar a una velocidad máxima de 60 metros por hora.

Además, la casa obtiene energía del entorno gracias a sus paneles solares y turbinas eólicas. Posee un sistema de recuperación y calentamiento de agua, al que se le puede añadir un anexo invernadero para huerta o un sistema de calefacción carbón neutral.

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  • // Dubai Timelapse // This video was filmed during our trip to UAE in January 2013. Equipment: Canon 7D Sigma 10-20 mm 3.5 Canon 24-105 mm 4 Sigma 30 mm 1.4 Benro C-257 tripod Sound: Foreground set - Go with the wind

  • // Dream // This is a short movie made for fun at Vaya Studio. Music and sound FX by Highass.org CGArchitect AWARD Nomination vaya.bg

  • Animal Architecture Awards 2011 – Third Runner Up: BirdScraper by Zhong Huang

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