La historia del Hormigón Translúcido comienza hace tan sólo siete años, cuando el arquitecto estadounidense Bill Price creó, en 1999, la primera muestra de este material.

Durante el trabajo en la oficina de Arquitectura OMA, junto a Rem Koolhaas, Bill Price comenzó a preguntarse sobre la translucidez relacionada con el hormigón, analizando la posibilidad de fabricar un hormigón que permitiera el paso de la luz.

La primera muestra realizada por Price fue el resultado de un estudio que trató de encontrar cuáles de los principales componentes del hormigón era posible sustituir para alcanzar la translucidez y, aún así, mantener su composición básica. De esta manera, el primer Hormigón Translúcido fue realizado a base de pedazos de vidrio y plástico translúcido.

Muchos han tratado, y algunos lo han logrado, de alcanzar y concretar un hormigón con estas características, sin embargo, la real invención del Hormigón Translúcido se le atribuye a un joven arquitecto de origen húngaro llamado Áron Losonczi.

El hormigón y la fibra óptica

LiTraCon

Losonczi fue el único que logró patentar el producto en el año 2002 y crear su propia compañía, LiTraCon. El hormigón creado por Losonczi el cual se ha lanzado al mercado durante los primeros meses del año 2005, es un hormigón capaz de trasmitir la luz a través de él, gracias a fibras ópticas embutidas en su interior.

Las ventajas y las cualidades de la fibra óptica son asombrosas. Una de las más notorias es su capacidad de trasmitir la luz de un extremo a otro en cualquier condición, donde quiera que el filamento vaya – incluyendo curvas y esquinas – sin interrupción.

Losonczi aclara: “En teoría, una pared construida con estos bloques de hormigón translúcido podría tener unos metros de espesor y las fibras ópticas seguirían trasmitiendo la luz sin ningún tipo de pérdida, incluso hasta 20 metros. Estructuras portantes también pueden ser realizadas con este material, dado que las fibras no tienen un efecto negativo en la resistencia a la compresión característica del hormigón. Los bloques pueden ser elaborados en varios tamaños y se les puede incorporar aislación térmica”.

La nueva creación ha hecho posible cambiar dramáticamente la apariencia, la percepción, la sensación y la calidad de un determinado espacio, logrando efectos mágicos.

Fuente: Revista de urbanismo