«Todos hemos sido niños alguna vez. Y todos deseamos por igual el bienestar de nuestros niños, que siempre ha sido y seguirá siendo el anhelo más universal de la humanidad». Naciones Unidas
Con motivo del Día Universal del Niño nos unimos a la celebración con una canción para lo más peques de la casa
Hacía mucho tiempo que Enllave no publicaba nada en la Categoría Música, hoy lo enmienda con “Casas de cartón” canción compuesta por el cantante venezolano Ali Primera y cantada por el cantante español Javier Álvarez.
Enllave vuelve el lunes con una guía de arquitectura popular en España publicada por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo en el año 86.
Muy buen fin de semana a todos.
Que triste se oye la lluvia
en los techos de cartón.
Que triste vive mi gente
en las casas de cartón.
Viene bajando el obrero
casi arrastrando sus pasos
por el peso del sufrir.
Mira que mucho ha sufrido
mira que pesa el sufrir
Arriba deja la mujer preñada
abajo está la ciudad
y se pierde en su maraña
Hoy es lo mismo que ayer,
es un mundo sin mañana.
Que triste se oye la lluvia
en los techos de cartón.
Que triste vive mi gente
en las casas de cartón.
Niños color de mi tierra
con sus mismas cicatrices
millonarios de lombrices
y por eso…
que triste viven los niños
en las casas de cartón.
Que alegres viven los perros,
en casa del explotador.
Usted no lo va a creer
pero hay escuelas de perros
y les dan educación
pa’ que no muerdan los diarios,
pero el patrón
hace años muchos años
que está mordiendo al obrero.
Que triste se oye la lluvia
en los techos de cartón
que lejos pasa la esperanza
en las casas de cartón.
Con el tema “La especulación” (del álbum A la luz de los cantares 1976) de Carlos Cano nos despedimos por esta semana. Disfruten estos días de descanso.
Y así s’explica Manué esto la’speculación
comprando mu baratico vendiendo carico pagando tú y yo.
Y así s’explica el porqué
y hay que echarse a temblar:
que suba la gasolina l’aceite d’oliva la chicha y el pan.
Se juntan cuatro granujas y a tos nos estrujan al multiplicar
los duros por las pesetas y hazte la puñeta con lo que te dan.
¡Ay cómo me voy a callar!
¡Cómo no me voy a creer
qu’el que no cambia deprisa tenga en Suiza mucho parné!
Y así s’explica el porqué haiga tantico follón:
qu’el que no grita no mama no se va a la cama con su biberón.
Pos la mejor solución es la justicia social
habiendo tierra y salero el control obrero pare usted d’hablar.
La vida leyendo Hola pasa en Fuengirola el pavo real
de Jolivú las estrellas vienen a Marbella a juerguetear.
¡Ay cómo me voy a callar!
¡Cómo no me voy a creer
qu’el que no cambia deprisa tenga en Suiza mucho parné!
(Bueno familia esto es una historia verdadera,
y viene sucediendo hace rato, y el hombre ahí.)
Juan Albañil, el edificio que levantaste,
con lo mucho que trabajaste,
está cerrado, está sellado,
es prohibido para ti, Juan albañil.
Como es domingo Juan Albañil por la avenida,
va de paseo mirando cuanto construyó,
hoteles, condominios, cuanto lujo,
y ahora como no es socio no puede entrar,
Juan Albañil, no puede entrar, no puede entrar.
Juan Albañil, hombre vecino,
cuanto ha soñado con la llamada igualdad,
Juan Albañil pero dile a tus hijos,
que en el cemento no hay porvenir.
Como es domingo Juan Albañil por la avenida,
pasa llorando, mirando cuanto construyó,
va lamentando la importancia insignificante,
que el que trabaja tiene después que trabajó,
el que trabaja tiene después que trabajó,
Juan Albañil, no puede entrar.
Coro: En los andamios, sueña que sueña,
Juan Albañil, con el día de la igualdad.
Pero cuantos condominios ese hombre va construyendo,
y mañana es la misma puerta, de ahí mismo lo van huyendo,
que si, que si.
Y en los andamios de la vida, con palaustres de hermandad,
fabricaremos algún día la casa de la igualdad, y digo yo.
Y en esa casa señoras y señores,
no habrá distinción jamás, gente de toditos los colores,
con Juan Albañil toditos podrán entrar.
~
(Recoge esa pala, tira mezcla, pásame ese balde,
rómpete la espalda Boricua que esto es así.)
Como es domingo Juan Albañil pasea por todita la ciudad,
y sus nenes le preguntan, Papi a ese edificio tan grande,
¿por qué yo no puedo entrar?.
La rumba, la rumba y la rumba de la existencia,
la baila la humanidad, aunque le pese la conciencia,
como Juan Albañil, esta es la desigualdad.
Bendito! Obrero, valiente Juan Albañil,
oye, hombre que le mete frente al destino.
Ese es, ese es, ese es.
De siete a cuatro muchachos, media hora, a almorzar,
metiendo moyedo y brazo,
las manos bien repletas de callo, ya mas.
Juan Albañil, hoy te digo que ese día ya vendrá,
El tiempo será testigo, lo tuyo será tuyo,
mira y de nadie mas.
(Definitivamente Juan Albañil,
Por lo menos para mí, tú eres un señor.)