Con el tema “La especulación” (del álbum A la luz de los cantares 1976) de Carlos Cano nos despedimos por esta semana. Disfruten estos días de descanso.
Y así s’explica Manué esto la’speculación
comprando mu baratico vendiendo carico pagando tú y yo.
Y así s’explica el porqué
y hay que echarse a temblar:
que suba la gasolina l’aceite d’oliva la chicha y el pan.
Se juntan cuatro granujas y a tos nos estrujan al multiplicar
los duros por las pesetas y hazte la puñeta con lo que te dan.
¡Ay cómo me voy a callar!
¡Cómo no me voy a creer
qu’el que no cambia deprisa tenga en Suiza mucho parné!
Y así s’explica el porqué haiga tantico follón:
qu’el que no grita no mama no se va a la cama con su biberón.
Pos la mejor solución es la justicia social
habiendo tierra y salero el control obrero pare usted d’hablar.
La vida leyendo Hola pasa en Fuengirola el pavo real
de Jolivú las estrellas vienen a Marbella a juerguetear.
¡Ay cómo me voy a callar!
¡Cómo no me voy a creer
qu’el que no cambia deprisa tenga en Suiza mucho parné!
(Bueno familia esto es una historia verdadera,
y viene sucediendo hace rato, y el hombre ahí.)
Juan Albañil, el edificio que levantaste,
con lo mucho que trabajaste,
está cerrado, está sellado,
es prohibido para ti, Juan albañil.
Como es domingo Juan Albañil por la avenida,
va de paseo mirando cuanto construyó,
hoteles, condominios, cuanto lujo,
y ahora como no es socio no puede entrar,
Juan Albañil, no puede entrar, no puede entrar.
Juan Albañil, hombre vecino,
cuanto ha soñado con la llamada igualdad,
Juan Albañil pero dile a tus hijos,
que en el cemento no hay porvenir.
Como es domingo Juan Albañil por la avenida,
pasa llorando, mirando cuanto construyó,
va lamentando la importancia insignificante,
que el que trabaja tiene después que trabajó,
el que trabaja tiene después que trabajó,
Juan Albañil, no puede entrar.
Coro: En los andamios, sueña que sueña,
Juan Albañil, con el día de la igualdad.
Pero cuantos condominios ese hombre va construyendo,
y mañana es la misma puerta, de ahí mismo lo van huyendo,
que si, que si.
Y en los andamios de la vida, con palaustres de hermandad,
fabricaremos algún día la casa de la igualdad, y digo yo.
Y en esa casa señoras y señores,
no habrá distinción jamás, gente de toditos los colores,
con Juan Albañil toditos podrán entrar.
~
(Recoge esa pala, tira mezcla, pásame ese balde,
rómpete la espalda Boricua que esto es así.)
Como es domingo Juan Albañil pasea por todita la ciudad,
y sus nenes le preguntan, Papi a ese edificio tan grande,
¿por qué yo no puedo entrar?.
La rumba, la rumba y la rumba de la existencia,
la baila la humanidad, aunque le pese la conciencia,
como Juan Albañil, esta es la desigualdad.
Bendito! Obrero, valiente Juan Albañil,
oye, hombre que le mete frente al destino.
Ese es, ese es, ese es.
De siete a cuatro muchachos, media hora, a almorzar,
metiendo moyedo y brazo,
las manos bien repletas de callo, ya mas.
Juan Albañil, hoy te digo que ese día ya vendrá,
El tiempo será testigo, lo tuyo será tuyo,
mira y de nadie mas.
(Definitivamente Juan Albañil,
Por lo menos para mí, tú eres un señor.)
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Allá cerquita del cielo entre los andamios,
sentado como un tropero le está mateando,
igual como si estuviera en medio del campo,
debajo de alguna sombra junto al remanso.
Hablando pocas palabras lo he visto a Vargas,
quedarse así de cuclillas mirando lejos,
cercado entre el hormigón, no encuentra su cielo aquí,
de balde lo está buscando entre tanto gris.
EN LA RADIO SIN QUERER, COMO UN DUENDE EL ACORDEÓN
ESTIRANDO UN CHAMAMÉ, LE ESTREMECE EL CORAZÓN.
SI HASTA LE PARECE ANGÁ, QUE SI SUELTA UN SAPUKAY
LOS PEONES LE HAN DE OIR, EN LA ESTANCIA EL PARAISAL.
Al verlo así me parece que anda tropeando
con su compadre Balanda como hace tanto
Que pena me da mirarlo entre los andamios,
con todo ese cielo adentro como sangrando.
Detrás del vuelo aterido de una paloma,
se achican sus ojos negros mirando lejos,
cercado entre el hormigón, el cielo del albanil,
manchado de arena y cal, se termina allí.
ALGÚN DIA VOLVERÁ, LE GUSTABA SER PEÓN,
NO SE HALLA POR ACÁ, YA HA DE HABER UNA OCASIÓN
MIENTRAS TANTO AL ESCUCHAR, EN LA RADIO UN CHAMAME;
EL REMONTA UN SAPUKAY, ES SU MODO DE VOLVER.
Hoy les regalamos algo muy especial, les sugiero que lean la historia que aparece a continuación, es el mejor regalo para estos NUEVE DÍAS que tenemos por delante de descanso.
Disfruten de la Poesía de Vinicius de Morais – “Un obrero en construcción”
E o Diabo, levando-o a um alto monte, mostrou-lhe num momento de tempo
todos os reinos do mundo. E disse-lhe o Diabo:
– Dar-te-ei todo este poder e a sua glória, porque a mim me foi entregue e dou-o a quem quero; portanto, se tu me adorares, tudo será teu.
E Jesus, respondendo, disse-lhe:
– Vai-te, Satanás; porque está escrito: adorarás o Senhor teu Deus e só a Ele servirás. Lucas, cap. V, vs. 5-8.
Era él quien levantaba casas
donde antes sólo había suelo
Como un pájaro sin alas
el subía con las casas
que le brotaban de la mano.
Pero todo desconocía
de su gran misión
No sabía, por ejemplo,
que la casa de un hombre es un templo,
un templo sin religión.
Como tampoco sabía
que la casa que él hacía,
siendo su libertad,
era su esclavitud.
De hecho, cómo podía
un obrero en construcción
comprender que un ladrillo
valía más que un pan?
Ladrillos él apilaba
con pan, cemento y escuadría.
En cuanto al pan, el comía.
Pero si fuera comer ladrillo!
Y así el operario iba,
con sudor y con cemento,
irguiendo una casa aquí;
delante un apartamento;
allá una iglesia, en frente
un cuartel y una prisión;
prisión que sufriría
si no fuera eventualmente
un obrero en construcción
Pero él desconocía
ese hecho extraordinario:
que el obrero hace la cosa
y la cosa hace al obrero.
De forma que, cierto día,
en la mesa, al cortar el pan,
el obrero fue tomado
por una súbita emoción
al constatar asombrado
que todo en aquella mesa
-botella, plato, cuchillón-
era él quien los hacía!!
Él, un humilde obrero,
obrero en construcción.
Miró alrededor: artesa,
banco, catre, calderón,
cristal, pared, ventana,
casa, ciudad, nación!
Todo, todo lo que existía
era él quien lo hacía!
Él, un humilde obrero,
un obrero que sabía
ejercer la profesión.
Ah! Hombres de pensamiento,
no sabréis nunca cuánto
aquél humilde obrero
supo en aquél momento!
En aquella casa vacía
que él mismo levantara,
un mundo nuevo nacía
del que siquiera sospechaba.
El obrero emocionado
miró su propia mano,
su ruda mano de obrero,
de obrero en construcción.
Y mirando bien para ella
tuvo un segundo la impresión
de que no había en el mundo
cosa que fuese más bella.
Fue dentro de la comprensión
de ese instante solitario
que,. como su construcción,
creció también el obrero.
Creció en ancho y profundo,
en alto y en corazón.
Y como todo lo que crece,
el no creció en vano.
Pues más allá de lo que sabía
-ejercer la profesión-
el operario adquirió
una nueva dimensión:
la dimensión de la poesía
Y un hecho se vio
que a todos sorprendía:
lo que el obrero decía
otro obrero escuchaba.
E fue así que el operario
del edificio en construcción
que siempre decía si
comenzó a decir NO.
Y aprendió a notar cosas
a las que no daba atención;
notó que su marmita
era el plato del patrón,
que su cerveza negra
era el güisqui del patrón
que la casucha donde vivía
era la mansión del patrón,
que sus pies andarines
eran las ruedas del patrón
que la dureza de su día
era la noche del patrón,
que su inmensa fatiga
era amiga del patrón.
Y el obrero dice NO!
y el obrero se hizo fuerte
en su resolución.
Como era de esperar
las bocas de la delegación
comenzaron a decir cosas
a los oídos del patrón.
Pero el patrón no quería
ninguna preocupación.
“Convénzanlo de lo contrario”
dice él sobre el obrero.
Y al decir eso, sonreía.
Al día siguiente, el obrero
al salir de la construcción
se vio de repente cercado
por dos hombres de la delegación.
Y sufrió, por destino,
su primera agresión.
Tenía el rostro escupido,
tuvo su brazo roto
pero cuando fue preguntado
el obrero dijo: NO!
En vano sufrió el obrero
su primera agresión.
Muchas otras siguieron,
muchas otras seguirán.
Sin embargo, por imprescindible
al edificio en construcción,
su trabajo proseguía
y todo su sufrimiento
se mezclaba al cemento
de la construcción que crecía.
Sintiendo que la violencia
no doblegaría al obrero,
un día intentó el patrón
doblegarlo de varios modos.
De suerte que lo fue llevando
a lo alto de la construcción
y en un momento de tiempo
le mostró toda la región.
Y apuntándola, al obrero
le hizo esta declaración.
“Te daré todo este poder
y su satisfacción
porque a mi me fue entregado
y se lo doy a quien lo desee.
Te doy tiempo de ocio,
te doy tiempo para la mujer.
Por tanto, todo lo que ves
será tuyo si lo adoraras.
Y aún más, si abandonas
lo que te hace decir NO!”
Dijo y clavó los ojos en el obrero
que miraba y reflexionaba-
Pero lo que el obrero veía
nunca el patrón lo vería.
El obrero veía las casas,
y dentro las estructuras
veía cosas, objetos,
productos y manufacturas.
Veía todo lo que creaba
el lucro al patrón.
Y en cada cosa que veía
misteriosamente estaba
la marca de su mano.
Y el obrero dijo NO!
“Locura- dijo el patrón-
no ves lo que yo te doy?”
“Mentira- dijo el obrero-
No me puedes dar lo que es mio!”
Y un grande silencio se hizo
dentro de su corazón.
Un silencio de martirios,
un silencio de prisión,
un silencio del pueblo
un silencio con pavor
con el medio en soledad
Un silencio de torturas
y gritos de maldición
un silencio de fracturas
arrastrándose en el suelo.
Y el obrero escuchó la voz
de todos sus hermanos
Sus hermanos que murieron
por otros que vivirán.
Una esperanza sincera
creció dentro de su corazón
y dentro de la tarde mansa
haciéndose grande la razón
de un hombre pobre y olvidado.
Razón, sin embargo, que hizo
de un obrero construido
un obrero en construcción.
Con motivo de la finalización del mes de agosto, su coincidencia con fin de semana y el incremento de desplazamientos en automóvil por este motivo, la Dirección General de Tráfico pone en marcha un dispositivo para dar cobertura de seguridad y fluidez a los 4,3 millones de desplazamientos que se producirán entre las 15 horas del viernes 31 de agosto y las 24 horas del domingo 2 de septiembre, una cantidad similar a la que se realiza cualquier fin de semana de verano. Durante este periodo coincidirán los desplazamientos de aquellos que terminan sus vacaciones y los habituales de los fines de semana.