Durante la época de anidación pueden observarse en el aire todo tipo de aves cargando diversos materiales en su pico para usarlos en la fabricación de su nido: barro, musgo, plumas, líquenes, telas de araña, ramitas, pelo de mamíferos… El comportamiento de anidación también incluye el lugar donde colocar el nido y la forma del mismo. En la mayoría de los casos las hembras realizan todo el trabajo, salvo en algunas excepciones en que los machos también ayudan.
Golondrinas
La golondrina común (Hirundo rustica) anida típicamente en el interior de edificaciones accesibles como graneros y establos y debajo de puentes y embarcaderos. Antes de que hubiera abundancia de estructuras construidas por el hombre, las golondrinas comunes anidaban sobre acantilados o en cuevas, pero esto es raro en la actualidad.
El prolijo nido en forma de taza es ubicado sobre una viga o contra una proyección vertical adecuada. Es construido por ambos miembros de la pareja, aunque más a menudo por la hembra, siendo recolectadas las bolitas de barro en sus picos y recubiertas con pasto, plumas, algas de agua dulce y marinas y otros materiales suaves. Las golondrinas comunes pueden anidar en colonias en donde haya una suficiente cantidad de sitios de nidificación de alta calidad y, dentro de la colonia, cada pareja defiende un territorio alrededor del nido, que, en Europa, es de entre 4 y 8 metros cuadrados.
En América del norte al menos, las golondrinas comunes se involucran con frecuencia en una relación mutualista con las águilas pescadoras (Pandion haliaetus). Las golondrinas construyen sus nidos debajo de los de las águilas pescadoras, obteniendo así protección de otras aves rapaces que son ahuyentadas por esta águila que se alimenta exclusivamente de peces. A su vez, los llamados de alerta de las golondrinas alertan a las águilas pescadoras de la presencia de estos depredadores.
Cigueñas

La construcción de los nidos de las cigüeñas es una actividad un poco compleja, debido a la posición donde estos animales construyen su “hogar”. Están situados en zonas con gran altura y al aire libre, de esta forma es normal ver nidos de cigüeñas en lo alto de las iglesias, una torre antigua, un edificio alto o en ruinas, en las copas altas de árboles… En algunos lugares de Castilla, la presencia de castillos medievales es habitual y esos lugares también son muy “apetecibles” para que las cigüeñas construyan sus nidos. Se ha estudiado la construcción de estos nidos detalladamente y se ha comprobado que por lo menos estos animales tardan una semana en crear su nuevo lugar para vivir. El macho es el que primero empieza a construir y a aportar pequeñas hojas, palos secos, ramas. Normalmente para la parte inferior del nido se utilizan ramas más bien gruesas, que son utilizadas como base del nido, después se van aportando hierbas, musgos. Estos últimos materiales van a ser los más superficiales, y se van a ir acumulando a los lados del nido, para asi poder hacerlo cóncavo, como si tuviera forma de taza, o plato hondo. Así, el nido por los lados va a quedar unido totalmente, va a ser una estructura compacta. Varios días más tarde llega la hembra, con el mismo fin de llevar al nido algunos materiales para que el nido poco a poco sea más grande y más resistente a los factores externos. En algunas épocas del año los nidos pueden necesitar algún mecanismo de “soporte” para que no se venga abajo, la época más frecuente es el otoño, ya que dependiendo de las regiones donde se encuentre el nido, las ráfagas de viento pueden ser mayores, y el nido corre el riesgo de venirse abajo, y quedar totalmente destruido. La construcción de nidos también puede ocasionar deterioro de la parte donde se construye, algunos tejados no pueden soportar el peso y se vienen abajo, o se deterioran de tal manera que hay que tomar medidas para que no se derrumben. También es cierto que el gran peligro que corren las cigüeñas es la destrución de su hábitat, normalmente ellas sitúan sus nidos en partes altas pero el hábitat natural de este animal son zonas más bien húmedas, áreas pantanosas o aguas superficiales.
Horneros
Los horneros (Furnarius) es un género de aves paseriformes de la familia Furnariidae. Son así llamadas debido a que su nido tiene la forma de un horno de barro.
La denominación de hornero (o albañil) se debe a que -durante la estación lluviosa- construye un nido voluminoso en forma de horno, con una abertura lateral.
Las paredes de este nido están formadas por barro, mezclados con pajitas, ramas y pequeños guijarros. Una vez que endurecen, estos edificios son tan sólidos, que permanecen en buen estado, a pesar de hallarse a la intemperie, durante varios años; de esta forma, las parejas permanecen en el mismo nido, de una estación a otra.
Comienza a construir el nido en el otoño, emplea para ello barro y paja, que transporta en el pico, en esta tarea colabora la pareja y trabajan sin descanso durante todo el día, hasta terminar, y demuestran su alegría con chillidos y cantos.
Como construye el nido con barro, el trabajo se inicia después de la época de lluvias. Primero amasan el material en los alrededores. Luego construyen la base y deciden la orientación del nido. Cuando el basamento está listo comienzan a levantar la pared en semicírculo. Por fin queda cerrada la bóveda, con una puerta en forma de ojiva en uno de sus lados. Por último los horneros cierran esa ojiva en espiral, hacia adentro del nido, y de ese modo queda formada una cámara interior, que será el verdadero nido y que la pareja tapizará con plumas y hojitas. Alisan las paredes interiores con el pico o con ayuda de una pajita cuando el barro aún está fresco. En ocasiones, en casos de sequía por ejemplo, los horneros abandonan su nido sin terminar. El nido se usa una única vez. Cuando los pichones lo abandonan también lo abandonan sus padres: construirán una nueva casa para la próxima nidada.
La construcción la realizan de afuera hacia adentro. Un tabique o pared divide el interior en dos partes, en lo mas profundo, la hembra pone cuatro huevos que encuban entre los dos. Los pichones cuando están en condiciones de abandonar el nido permanecen dos o tres meses más en compañía de sus padres antes de hacer vida independiente.
Cuando uno de estos nidos resulta abandonado por sus legítimos propietarios, existen otros, por ejemplo, las golondrinas, los jilgueros, los gorriones, los ratones y los caburés, a quienes no les importa, en absoluto, ocupar este nido elaborado por otros.
Se los encuentra en Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Argentina, donde es el ave nacional.
Aves de emparrado (Ptilonorhynchidae)
Originarias de Australia y Papua Nueva Guinea, las aves de emparrado son bien conocidas por su singular comportamiento de cortejo, que consiste en la construcción de enramados ornamentados: los machos reúnen objetos de colores brillantes, con el fin de atraer a las hembras.
La característica más notable de los miembros de Ptilonorhynchidae es el comportamiento extrordinariamente complejo de los machos, al construir un emparrado o gabinete para atraer la pareja, por lo que se les da el nombre de ave de emparrado. Dependiendo de la especie, el emparrado puede ser desde un círculo de tierra limpia con una pequeña pila de ramitas en el centro hasta una estructura compleja y altamente decorada de palos y hojas –usualmente en forma de pasillo, choza pequeña o palo adornado – dentro y alrededor del cual los machos ponen una variedad de objetos que colecciona. Estos objetos incluyen cientos de conchas de caracoles, hojas, flores, plumas, piedras, frutas pequeñas y hasta desechos plásticos o pedazos de vidrio. El ave pasa horas escogiendo y acomodando sus colecciones, con cada objeto en su lugar específico. Si un objeto es movido mientras el ave no está, él vuelve a ponerlo en su lugar.
Tejedores (Ploceidae)
Las aves tejedoras deben su nombre a sus nidos elaboradamente entretejidos (el más elaborado que el de ninguna otra ave), aunque algunos son notables por sus hábitos de nidificación parasitario. El nido varía en tamaño, forma, material usado y técnicas de construcción de una especie a otra. Los materiales usados para su construcción incluyen fibras finas de hojas, hierba y ramitas. Muchas especies tejen nidos muy finos usando hebras finas de fibras de hojas, aunque algunas, como los tejedores-búfalos, forman nidos pegados desordenadamente de forma masiva en sus colonias, las cuales tienen dentro varios nidos esféricos tejidos. Los tejedores gorriones africanos construyen nidos de apartamentos, en los cuales 100 o 300 parejas tienen su propia cámara en forma de frasco con entrada tubular al fondo. La mayoría de las especies tejen nidos que tienen entradas estrechas, que se dirigen hacia abajo.
Fuente: Bioanimal, Wikipedia, TECNÉ
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